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MARRUECOS EN 4x4 |
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Organizamos dos rutas por Marruecos en 4x4.
En una de ellas recorríamos todo el país visitando las ciudades imperiales más importantes hasta llegar al desierto del Erg Chebbi. Fué una experiencia muy gratificante que guardaremos en la memoria con cariño. Para que el sentimiento perdurase, Pedro, compañero de viaje y administrador de la página web 101 Viajes, escribió un diario de viaje. Este es un extracto:
Mil y un chiringuito ambulante en el desierto de Marruecos Autor: 101Viajes (2006)
Erase que se era… un viaje a Marruecos.
Hacía ya algún tiempo que tenía en mente viajar a Maruecos. Los últimos tres veranos había recorrido latinoamericana y sin embargo no conocía aún el país vecino. La causalidad quiso que a través del foro de mi página web, 101viajes.com, Jordi y Ana propusieran este destino. Me vino como anillo al dedo. En poco tiempo ya nos habíamos animado nueve viajeros. La tropa de forajidos estaba integrada por:
Dramatis Personae
Jordi - Bruce Lee Ana - La Duquesa Lirón Julián - Profesor Juju Isabel - Las niña sin foto / Yoli Eli - La pulgosa (Junto a Isabel forma el duo de ‘Las yonkis del agua’) Pau - El Capitán Desertor Jordi Cirera - El Sherpa de Manresa Manuel – El niño Croquetas Pedro - Tintín
El día D, inicio del viaje, quedo con Isabel, Jordi Cirera y Manuel en la Estación Sants. Tomamos un tren hasta Valencia. Allí nos recoge Julián que viene desde Zaragoza con su 4x4 y enfilamos rumbo a Algeciras.
Durante el viaje no paramos de hablar. A Isabel la llaman cada dos por tres del trabajo: ‘que si ves a la otra pantalla, que si las conciliaciones, que si los barridos...’ Parece que pactó con su jefe estar de guardia ese día. Al principio no entendemos nada pero son tantas las llamadas y explicaciones que pronto nos turnamos para orientar al jefe de Isabel que parece perdido delante del ordenador.
Jordi Cirera, a ratos, también va colgado del móvil. Parece que tiene una novia en cada provincia.
- Hola guapa. Estoy pasando al lado de tu pueblo… ¿Me echas de menos…?
Por un momento creo que habla solo. Pero luego parece que no. En una de sus conversaciones telefónicas nos da las primeras pistas del personaje al que nos enfrentamos:
- …Sí, estamos entrando en Granada…
Todos nos quedamos a cuadros. ‘¿Entrando a Granada?’ Un poco más adelante un cartelito nos indica que faltan 180 kilómetros hasta Granada. Lo bautizamos, desde ese momento, como el sherpa de Manresa por su orientación y facilidad para el cálculo de distancias.
Poco después el serpa de Manresa nos regala otra de sus perlas:
- Y en la frontera de Maruecos… ¿cuánto peso se puede pasar?
Durante el trayecto a Algeciras revolotean en mi cabeza algunas dudas. ¿Y si llegamos a Algeciras y no hay nadie? Tan solo habíamos quedado en un par de ocasiones antes del viaje. Había hecho el ingreso en la cuenta bancaria y punto. A ratos, por mi imaginación, pasaba el timo de la Estampita, el del Tocomocho y los trileros… Pero no, no podía ser. Yo creo en la bondad humana. Sí, ya, la bondad humanan, pero ¿y si llegábamos a Algeciras y nos quedamos con cara de tontos? ¡Naniano, naniano…! (Sonido amenazador de violines.) ¡El intríngulis estaba ahí!
Isabel se ha quedado dormida y va dando unas cabezadas que dan miedo. A veces se contornea tan violentamente que parece poseída como la niña del Exorcista, solo le falta la babilla en la boca y el giro craneal de 360 grados. Cuando con un espasmo violento agrieta de un cabezazo uno de los cristales del 4x4 pienso que incluso habrá que ingresarla. Pero no. Ella es de Bilbao, nos cuenta luego.
Tras pasar por corrupción en Marbella y otros pueblos de la Costa especulación del Sol llegamos por fin a Algeciras. Está anocheciendo. Allí nos encontramos con Pau y Eli, y con Jordi y Ana. Ya estamos todos. Por dentro, respiro aliviado.
Dormimos en la Pensión Tetuán que tiene aire a cárcel turca o indonesia o algo así. Es barata y para dormir unas horas nos vale. El calor es asfixiante. No hay rastro de ventilador. Las cucarachas parecen haber desertado del lugar deshidratadas. En recepción pregunto si tienen Internet. El dueño me mira un momento extrañado, como si le hubiese pedido una espada láser o un submarino nuclear o algo así, y me dice que no.
Nos levantamos pronto al día siguiente y cruzamos en ferry el Estrecho. En media hora estamos en Ceuta. Allí tomamos un autobús hasta la frontera con Marruecos. Lo de la frontera es como un rally del trapicheo. Nos metemos en un embotellamiento de gente que lleva fardos cargados hasta los topes. Un policía secreta marroquí muy alto, con bigote y gafas oscuras, nos indica las filas donde debemos realizar los trámites. Lleva una chilaba hasta los tobillos. Es muy alto y a mi me da que son dos hombres pequeñitos subidos uno encima del otro para aparentar autoridad. Durante la espera me siento tentado de abrir la chilaba del secreta para ver si estoy en lo cierto pero desisto ante los consejos de mis compañeros.
Una vez superados los lentos trámites entramos en Maruecos. Allí nos espera nuestro guía Hassan. Con su 4x4 y el de Julián salimos rumbo a Chefchaouen. Durante el camino el Serpa de Manresa no para de preguntar.
- ¿Cuando vamos a ver el verde? - pregunta enigmática a la par que insistente a lo largo del viaje.
Continuar el relato -- -- -- Si quieres saber lo que nos aconteció durante toda la ruta por Marruecos, haz click en "Continuar relato" |
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